Ser gaucho por un día en Cabaña Tulumaya! Esta es una experiencia para remembrar tradiciones camperas: el tradicional mate y sopaipillas, destrezas criollas, paseos en carruaje antiguo, almuerzo de campo y la infaltable sobremesa de tonadas, cuecas y gatos cuyanos, para cantar y bailar.

Desde hace varios años funciona en el distrito de Santa María de Oro, a 3 kilómetros del centro de Rivadavia, la Cabaña Tulumaya, una casa de campo que tiene una oferta turística entre interesante e innovadora, que de alguna manera sale del molde tradicional.

Este lugar, arbolado y de gran tranquilidad, ofrece un servicio que los propietarios han denominado “Un día de campo”.

Por el día, o de manera ideal durante un fin de semana, se puede visitar esta cabaña dedicada a la crianza de caballos criollos argentinos, puros de pedigrí.

Al complejo se accede por arbolados caminos de tierra, rodeados de frutales y viñedos. Saliendo de la ciudad de Mendoza por la ruta 7, hacia el este, y a sólo 60 kilómetros, se llega a este hermoso lugar, donde se respira y disfruta de la naturaleza compartiendo la vida del gaucho y las tradiciones camperas.

El edificio principal, que se remonta a 1920, fue construido con gruesos adobes y se mantiene casi inalterable como fiel testimonio de la arquitectura de nuestro campo, con amplias galerías y patios.

 

Opciones del día

En una visita por el día, los turistas son recibidos por los dueños de casa y luego de la bienvenida, con un tradicional mate, podrán recorrer las instalaciones, realizar una excursión a caballo en un carruaje antiguo, conociendo los alrededores, y hasta participar de arreos junto a jinetes de la zona.

Cerca del mediodía los visitantes podrán acercarse a la pulpería, siempre abierta, y degustar algún vino mendocino, acompañado de humeantes empanadas. El almuerzo, típicamente criollo, es preparado por habilidosos paisanos en un salón o bajo frondosos árboles; en la sobremesa podrá disfrutar de las tonadas cuyanas y sumarse a los lugareños cantando y bailando cuecas y gatos.

 

 

Por la tarde, la atracción principal son los gauchos y sus cabalgaduras, que realizan pruebas y exhibiciones de destreza criolla consistentes en movimientos de riendas y corridas de rodeo.

También está la oportunidad de visitar las caballerizas y de paladear un mate con sopaipillas en la matera, servido por donosas paisanas.

Antes de regresar hay un convite más: se puede dar un último paseo disfrutando de esa paz que sólo se encuentra en el campo. Para aquellos que quieran escapar del bullicio urbano, hay una opción lejos del mundanal ruido de las ciudades: dormir sin más sonidos que el suave viento entre los árboles, el canto de los pájaros y, quizás, el ladrido de un perro.

Entonces, la oferta de esta cabaña es disfrutar la estadía y sentirse cómodo como en su casa, y a la hora de cenar será bienvenido a la mesa de sus anfitriones para compartir una deliciosa comida.

Mas tarde la decisión es del visitante: caminar, leer, escuchar entretenidos cuentos, pulsar alguna guitarra junto al fogón o simplemente…dormir.

 

Cabalgatas en Lavalle

Cabalgatas

 

 

El caballo criollo

Los que se interesen por los caballos podrán apreciar a los equinos que tiene el establecimiento. Se trata de animales muy musculosos, modelados en fuerza pero ágiles y rápidos en sus movimientos, con excelente poder de recuperación.

Por ser un excelente caballo de trabajo de silla, el criollo tuvo un lugar protagónico en la historia argentina como partícipe de duras batallas y en el desarrollo y la vida cotidiana de nuestro campo. Hoy se lo puede disfrutar en distintas destrezas y deportes porque existen cabañas, dedicadas a su crianza y difusión.

En Cabaña Tulumaya, el visitante podrá apreciarlo en los vistosos movimientos de riendas -andares, troyas, ochos, vueltas sobre patas, rayada, volapié, retroceso y en las excitantes corridas de rodeo como las paleteadas en yunta y las coleadas.

 

 

Si alguna vez tuviste añoranza de la vida campestre, no dejes escapar esta oportunidad de vivir tu día de gaucho, un viaje en el tiempo…nosotros te llevamos…