Patricia Aguayo, coordinadora de Carrera de las licenciaturas en Guiado de Viajes y Turismo y en Turismo de la Universidad Nacional de Avellaneda

Dialogamos con la responsable académica de una de las experiencias educativas más nuevas, que comenzó su recorrido hace dos años y que ya ha sabido ganarse un lugar en el ámbito académico y en la preferencia

-La de Avellaneda es quizá la más joven de las universidades en incorporar Turismo, ¿cuándo fue?

–Las carreras comienzan en 2013, de ese año es la de Guía y el dictado de un Ciclo de Complementación Curricular (CCC) para la Licenciatura en Turismo. Y a partir de 2014 se comenzó a dictar formal y directamente la Licenciatura.

–¿En qué consisten los Ciclos de Complementación Curricular que dicta la UNdAv?

–Están destinados a aquellas personas que tienen cursadas carreras de pre-grado, es decir los técnicos y los guías. Los que quieren alcanzar el grado cursan los CCC. En algunos casos toman un año y medio, en otros casos dos. En general, los planes de estudio universitarios ahora tienen materias cuatrimestrales. Y ése es un cambio a nivel ministerial con el cual uno puede o no estar de acuerdo. Algunas materias se acomodan bien al cuatrimestre…

–Pero otras no, ¿verdad?

–Sí, exacto. En el caso de la materia de agencia de viajes, es muy amplia y hay que dictar, como seminario aparte, todo lo que tiene que ver con los GDS. El tiempo para aprender el manejo de los sistemas es de 16 semanas, es decir un cuatrimestre. Entonces se llevaría todas las horas de cátedra.

–Y curiosamente conocimientos prácticos como ése son los que pide concretamente el mercado…

–Sí, pero nosotros no aspiramos a formar meros empleados. Sino profesionales. En realidad, queremos formar emprendedores, y en todo el sistema las agencias de viajes son solo una parte, quizás la más visible.

–¿Y a qué se debe ese acortamiento? ¿Para facilitar el tránsito de los estudiantes? ¿Acortar los tiempos de cursada?

–Cuando se tomó esa decisión yo estaba como capacitadora pero en otros ámbitos, no en el sistema universitario. Pero tengo entendido que se trata de dar un real lugar al grado, que constituye la base para luego ofrecer especializaciones en los diversos caminos que puede tomar el turismo. Hay profesionales a los que nunca les va a interesar una agencia de viajes, o la planificación de destinos. El grado debe brindar todas las perspectivas que puede transitar un profesional del área. Como cuando uno estudia medicina, tiene varias materias que son un paneo. Cuando finalmente uno se recibe de médico básico, opta por una especialización.

–¿Y cómo acompañó la comunidad la creación de las carreras de Turismo de la UNdAv?

–La verdad que muy bien, y ya m“excedimos” Avellaneda. Tenemos gente que ha consultado de la UNLa y la Universidad de La Plata, para pasarse a la UNdAv. Aparentemente es mucho más interesante nuestro plan y eso nos da una gran satisfacción. El problema es que recién el año pasado comenzó la licenciatura, con el primer cuatrimestre del plan. Acaba de terminar el tercero y comienza el cuarto. Con suerte, los primeros licenciados van a egresar en 2017. Para la carrera de Guías, es posible que a fines del cuatrimestre que viene ya tengamos dos o tres egresados. Hay un par que ha venido cursando regularmente, lo que no es habitual. Nosotros tenemos clases a la mañana y a la noche, y tenemos dos ingresos al año: uno en marzo y el otro en agosto. La mayoría comienza en el primer turno, por una cuestión de cómo está acostumbrada la gente. Pero últimamente hay chicos que se “olvidan” y entran en agosto. Es muy fuerte el cambio entre la secundaria y la universidad, siempre lo fue pero ahora ha empeorado.

–¿Y por qué cree que esa brecha se ha profundizado?

–En el secundario se lo guía de la mano más al alumno, se le dice lo que tiene que hacer. Y el sistema universitario no, cada uno elige cómo armar su carrera. Nosotros tenemos alumnos casados, alumnos de 60 años: jubilados que deciden hacer la carrera y el conflicto es porque los nietos resienten la ausencia de la abuela. Lo esencial es que a los estudiantes les cuesta, les toma mucho acostumbrarse al cambio de sistema. Cuando en cada cátedra les damos la consigna los incitamos a buscar e investigar. Siempre les decimos “si nosotros pudimos estudiar casi sin bibliografía porque había poca, pocas bibliotecas y libros carísimos, hoy con Internet debiera ser más fácil”. Todo el mundo cree que los jóvenes por ser jóvenes manejan Internet mejor que nosotros pero no es así, son ases en la comunicación y las redes sociales, pero la investigación de contenido y conocimiento es distinta. Leer, sintetizar, comprender… tienen poco hábito. Y esto tiene que ver con el sistema educativo pero mucho con la casa. Y es además una construcción que se da en el tiempo no de un día para otro. Si no son lectores, es difícil convertirlos y mucho menos de un día para otro. Entonces cuando uno les encarga una lectura surge el: “¿todo esto tengo que leer?”. Igual que con la vocación, cuando uno les pregunta por qué eligieron esta carrer, algunos dicen que porque les gusta el idioma, la historia, la geografía… y otros dicen porque les gusta hablar con la gente y viajar.

–Resulta llamativo que superado el boom de las carreras de turismo todavía persista esa imagen light de la carrera, ¿no?

–Los años pasan para nosotros pero no es tanto el tiempo transcurrido, son 50 o 60 años. Morón fue la primera universidad que comenzó con turismo y a nivel terciario, el Perito Moreno. Poco tiempo después aparecieron la del Comahue y la de Mar del Plata, no sé el orden exacto, y luego apareció la Universidad de Misiones, donde la licenciatura comenzó en 1980. Yo egresé de allí, fui una de las primeras, de hecho la quinta egresada.

–Usted hablaba recién de que algunos estudiantes parecen preferir el programa de las carreras de Turismo de la UNdAv. ¿A qué lo atribuye? ¿A una concepción completamente distinta, o a haber evitado los errores del pasado y de otras carreras?

–Un poco de cada cosa. Cuando el rector de la UNdAv decidió incorporar la carrera, convocó a la doctora Graciela Güidi y ella nos convocó a nosotros. Ella hace muchos años viene trabajando sobre la cuestión turística y de hecho dirige el Posgrado de la Facultad de Derecho de la UBA sobre Derecho del Turismo. Yo no la conocía, pero sabe mucho y tiene una visión muy amplia. Nosotros sabíamos de los errores que cometieron otras instituciones, y ahora estaremos nosotros cometiendo otros. Es un proceso de aprendizaje. Yo cursé agencias de viajes en 1983, no hace demasiadotiempo, pero en esa época se usaba el télex. El turismo ha cambiado mucho en poco tiempo y hay que estar muy atentos.

–¿Qué otras cosas han cambiado?

–Hay cuestiones de las que venimos hablando en turismo hace mucho tiempo y por las que nos llegaron a tratar de locos y ahora están en boga. Por ejemplo, cuidar a los destinos, la cuestión de la capacidad de carga y demás; o la contaminación que genera el turismo, como toda actividad humana. Desde otra perspectiva, sin defender ningún signo político, pero desde 2003 tenemos un ministro que se formó en turismo, que es un hombre de la actividad y que tiene una visión holística, sistémica. Y eso es lo que se necesita, pensar el turismo desde todas las perspectivas. Y por eso se hicieron muchas cosas, en los últimos 10 años, que los profesionales veníamos pidiendo hace mucho tiempo. Y cuando del otro lado, del lado público, hay interlocutores que no saben, se hace muy, muy difícil.

Fuente: Ladevi
22/07/2015