La Cueva del Indio atesora más de 11 mil años de historia en su interior.

En el departamento de San Rafael existen varios sitios arqueológicos descubiertos y otros, se supone, por descubrir. Uno de ellos, considerado de los más importantes del país y del continente es la «Gruta del Indio» o «Cueva del Indio», localizada en formaciones volcánicas del distrito El Sosneado, es un espectacular lugar arqueológico con vestigios de 10.000 años de antigüedad, ya los grandes cazadores lo utilizaron como centro ceremonial.

A poco menos de 25 kilómetros de la ciudad de San Rafael está este yacimiento arqueológico, considerado uno de los más importantes de Sudamérica. En él es posible estudiar los primeros asentamientos humanos en la zona.

Se trata de un sitio de mucho valor arqueológico porque permite un registro muy claro de la presencia humana en esta parte desde hace al menos 11.000 años.

Además de magníficos petroglifos, se han relevado puntas de proyectil lanceoladas, asociados con restos de excremento y huesos de milodón y megaterios.

En los estudios realizados desde 1950 por el arqueólogo Juan Sempar y el entonces joven estudiante Humberto Lagiglia (después consagrado arqueólogo) urgió como el gran descubrimiento un fardo funerario que contenía la momia de un niño de 8 años.

En este «fardo», hoy en exposición en el Museo de Ciencias Naturales de San Rafael, se halló un canastito con semillas de quinoa y en fecha reciente muchas semillas más de porotos, zapallo y maíz, como así también restos de pescados, lo que indica que esos humanos consumían productos de la pesca; un hallazgo de mucha importancia para los arqueólogos. Esta cultura ha sido denominada de los agricultores del Atuel.

También en el mismo museo se expone junto a la momia, una serie de elementos en perfecto estado de conservación como la cesta que se acostumbraba a poner en la cabeza del difunto, una especie de alforja con bordados de caracoles de pequeño tamaño y bordados. Este «bolso» también conserva perfectamente el color con el cual fue teñido el cuero de guanaco.

Por todo ello desde el momento del descubrimiento y hasta la actualidad el sitio se transformó en un centro de investigaciones arqueológicas considerado uno de los lugares más importantes en América del Sur.

En los alrededores hay una gran cantidad de pinturas rupestres, las cuales se encuentran en buenas condiciones aunque en sectores localizados hay procesos de deterioro originados principalmente por la actividad humana.

También en este sitio arqueológico hay un área de vegetación nativa del monte en muy buen estado de conservación (algarrobos, chañares, molle, piquillín, y cactáceas entre muchas otras especies).

Es intención de los propietarios del lugar (es propiedad privada y se accede sólo con permiso especial) unirlo con otras áreas próximas como el «Salto el Morado», «Reparo de las pinturas rojas», «Los parapetos del Atuel», y el sitio «Rincón del Atuel 1», entre otros, y formar un circuito controlado para visitas de turismo arqueológico. Por ahora en el Museo, se realizan visitas guiadas.

Además en El Sosneado, lugar de gran belleza, surcado por el río Atuel, también encontramos «El Glaciar Las Lágrimas», lugar donde aún se conservan los restos del avión, que en octubre de 1972 transportaba a una delegación de rugbiers uruguayos, que cayera en plena Cordillera de los Andes, estremeciendo al mundo con la noticia y que la historia luego plasmara en el libro y la película «Viven…»

 

Fuente: Los Andes por Carlos Simón

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