La ciudad mendocina sobresale por su producción de vinos, sabores de montaña y turismo aventura.

 

Luján de Cuyo es la tierra del Malbec. La ciudad, ubicada a 18 km de la capital de Mendoza, se destaca por su producción vitivinícola de excelente calidad y sus bellos paisajes con viñedos y montañas nevadas detrás.

La particularidad es que reúne múltiples atracciones turísticas en un mismo punto geográfico, lo que la transforma en un destino cada vez más elegido tanto por argentinos como visitantes extranjeros. 

Disfrutar de diversas actividades en bodegas es una de las posibilidades. Los asistentes pueden realizar desde visitas guiadas, cabalgatas y degustaciones de vinos hasta gozar de la gastronomía con diferentes sabores y texturas.

Casarena, Nieto Senetiner, Vistalba, Catena Zapata y Rosell Boher son algunas de las bodegas en las que se puede catar exquisitos vinos, especialmente Malbec, aunque el cabernet y los espumantes blancos no se quedan atrás.

Disfrutar de manjares, sabores de montaña, mientras se prueban buenos vinos es otro de los placeres. La oferta gastronómica también es amplia e incluye desde restaurantes y casas de té hasta cervecerías y destilerías.

 

Casarena es una antigua bodega de 1937 que fue totalmente renovada en 2008. “El sueño de Casarena comenzó con una simple idea, convertirnos en especialistas del terroir de Agrelo y Perdriel con el fin de lograr vinos que muestren la verdadera identidad de nuestros viñedos en Luján de Cuyo”, expresaron desde el lugar.

Nieto Senetiner, otra de las bodegas, fue fundada en 1888 y ampliada en 1969. “Ponemos especial cuidado en el tratamiento de las uvas y trabajamos en la permanente mejora continua de los procesos, acompañada de tecnología y de artesanalidad optimizando la calidad”, sostuvieron sus encargados.

Bodega Vistalba. En una finca familiar en pleno corazón de Vistalba, se encuentra la bodega homónima. Fue construida entre 2001 y 2004. Está inspirada en la cultura criolla. Apela a la tecnología de vanguardia y rinde homenaje al método tradicional de elaboración del vino. Ha sido diseñada para que dicho proceso se haga por gravedad y sin el uso de bombas.

En forma de pirámide, Carena Zapata se destaca en Luján de Cuyo. Su arquitectura está inspirada en las ruinas mayas de Tikal, en Guatemala. Su visión consiste en elaborar vinos intensos e inolvidables. Fue fundada en 1902.

Creada en 1900 y con un enfoque de alta gama, los vinos de Rosell Boher sobresalen por su elaboración tradicional. Se especializa en espumantes. Para ello, cuenta exclusivamente con uvas de sus viñedos en el Valle de Uco. Sus partidas son limitadas para garantizar los cuidados personalizados.

Sabores

The Casero es el primer wine garden de Mendoza. Ofrece vino tirado, por copa y en el novedoso formato Back In Box: una especie de contenedor para su almacenamiento y transporte. La carta incluye tapeos, lomos y hamburguesas.

Por otra parte, el restaurante Casona Perdriel cuenta con espacios diseñados para compartir en familia o con amigos. La carta está conformada por pastas, pescados, carnes y maridados con vinos. Para disfrutar de empanadas mendocinas, brusquetas y bondiola braseada, el restaurant de Lares de Chacras en Chacras de Coria es el ideal. En Potrerillos, en honor al aroma de la rosa mosqueta que seduce las villas cordilleranas, nació La Mosqueta, un restaurante con excelentes platos y una estética que acompaña el concepto silvestre propio de la montaña. Para quienes deseen disfrutar de cerveza artesanal, Furrer, en Las Compuertas, es el lugar ideal. La cervecería y casa de té ofrece picadas, licores, chocolate, café y tortas deliciosas.

Posee una tienda de productos artesanales. Su dueño es un excelente anfitrión.

 

Fuente: El Tribuno, por Marianela Pereyra

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