Más allá del esquí, los atractivos naturales vestidos de blanco propician una vuelta por el sur mendocino en el que la aventura y el relax tienen lugar.

El aire es helado pero el sol como la adrenalina dejan la temperatura en un segundo plano. El paisaje que se acomodó al blanco níveo sigue tan deslumbrante como siempre y grita que nos metamos en él. Algunos llegarán con tablas para deslizarse en las pistas del valle, otros lo harán con trineos y gomas para hacerlo en los rincones de la montaña que les pinte, a la vera del camino, armando picnics de cositas ricas y algo calentito, sacando mil fotos para llevar a la categoría de “memorable” el recuerdo de unos días en Malargüe.

El departamento sureño obsequia desde hace varias semanas las imágenes de un buen invierno, y esto es ni más ni menos que con una dosis de nieve extra para la época.

Incluso se presentaron algunos contratiempos climáticos que hicieron que se limitarán algunas pistas en Las Leñas, pero eso no fue problema para quienes ese fin de semana descansaban en hoteles y se nutrían de la gastronomía del complejo, porque les otorgaron un 50% de descuento para compensarlos.

Verdad es que la temporada 2016, que cierra el 15 de octubre, está especialmente promocionada por el centro de esquí al que llegan turistas internos y de todo el mundo, sin embargo este magnánimo rincón mendocino no se limita a los deportes, cuenta con parajes colosales que se vuelven pequeños, íntimos, atesorables en un recuerdo cuando se vivencian en buena compañía.

Observar las nevadas desde el calor de una estufa a leña, abrigarse mucho para salir a jugar con ella, meterse de lleno en un entorno que se manifiesta fuera de serie, es el paquete al que cada familia accede a su manera, y las hay y muchas, para todos los bolsillos y pretensiones. La cosa es decidirse, transitar los caminos hacia este sur que late.

Camino a los valles por ruta 222, la geografía insiste en detener el motor, la Laguna de la Niña Encantada –a  40 Km. de la ciudad de Malargüe- deja ver sus cristalinas aguas de ríos subterráneos entre rocas volcánicas que la resguardan, porque de fantasías y relatos mágicos está lleno este lugar.

Allí cabalgatas o caminatas para descubrir mitos y las voces que le fueron dando sentido al sitio.

Luego el Pozo  de las Ánimas –a  57 Km. de la urbe- en Los Molles-  ostenta dos dolinas cársicas que fueron erosionadas por aguas bajo tierra originando espejos líquidos de verdes impensados, con casi 100 metros de diámetro cada uno. También llamado Trolope-Co o agua de los muertos, en lengua mapuche, su presencia es protagonista de varias leyendas que se cuentan al oído de generación en generación. Allí se realizan safaris fotográficos y trekking en un recorrido de 3 horas. (No se cobra ingreso y no hay servicios).

Al llegar a Los Molles, se percibe cómo la villa crece año a año, y si bien se considera la antesala del complejo de esquí, no es quimera asegurar que tiene mucho más para dar. Acogedora y con opciones para las familias y grupos de amigos que aman la nieve y los precios accesibles, anima con carteles de comida caliente y algún chocolate para templar el cuerpo. Surcada por el Río Salado, rodeada de coloridos cerros -los pioneros de las primeras pistas de esquí en la zona-  que junto con la hotelería que dio inicio allá por 1.930 con el tradicional Hotel Lahuen-Co sigue seduciendo a propios y ajenos. A propósito en las termas con piletas individuales y las propiedades ferrosas y sulfurosas del líquido elemento, el relax es una verdad sin objeciones. También se encuentran servicios de alquiler de equipos y excursiones para que los viajeros tomen su mejor plan. 

Cabe señalar que tanto en la ciudad como en Los Molles la oferta de alojamiento es variada, hay hoteles, cabañas, apart y hostels que en total arrojan unas 2000 plazas aproximadamente.


Experimentar es la idea

Y ahora, cuando la nieve secuestra cada espacio, el turismo de experiencias, toma otro sabor, entonces los íconos malargüinos llaman para ser descubiertos con su blanca vestidura.

Uno de ellos es la Caverna de las Brujas que además es sinónimo de aventura, a sólo una hora de la ciudad, por la Ruta 40 se llega a la Reserva más visitada del sur. Y cómo no, si se trata ni más ni menos que ingresar a los misterios que atesora la cordillera. Allí formaciones estalactitas, estalagmitas y velos que adornan la cavidad se aprecian con las explicaciones de un guía. Hay que solicitar turno y abonar la entrada en la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Malargüe y el Servicio de Guía en la Caverna. No olvide llevar ropa abrigada y cómoda, también deben saber que los menores de 4 años no ingresan a la Caverna y los de 5 y 6 como los mayores de 65 sólo pueden acceder a la Sala de la Virgen.

Y para seguir maravillándose el destino es Manqui Malal a sólo 4 km de la anterior, rodeado por grandes paredes (Bardas) de hasta 40 metros de origen marino que fueron elevadas por la orogenia andina lo que hace posible encontrarnos los resabios del tiempo en el que esto fue mar. También puede verse una cascada congelada mientras el aliento se lee en el aire. El lugar invita a quedarse en el refugio y restaurante, porque las comidas caseras hechizan al que ingresa.

El plato destacado es el chivito, pero también hay locro, empanadas, milanesas y por las tardes las clásicas sopaipillas mendocinas.

Los días intensos continúan, entonces es momento de arribar a Turcara, siempre por la mítica Ruta 40.

Allí se desata la adrenalina, con un recorrido donde se conjugan tirolesa, vía ferrata, puente colgante, escalada y la mejor vista panorámica de la zona en un deck living para las visitas VIP de los Andes.

En los orígenes el paisaje debe haber sido así, como el de Payunia. Junto a los campos volcánicos de Llancanelo, propuestos para ser declarado Patrimonio Natural Mundial de la Humanidad, auspicia vivencias únicas. Ubicada al sureste de la ciudad de Malargüe a 208 Km, es la reserva más grande de la provincia su vasto territorio muestra  grandes coladas de lava que se encuentran entre las más largas del mundo, bombas, materiales de distintos grosores que cubren el suelo de negro, y entre tanto, guanacos y choiques, y una sensación de libertad indescriptible.

Llagar al volcán Payún Matrú (el más grande de la Payunia), es la meta que sólo se realiza en 4×4, luego hay trekking y safaris fotográficos.

El Malacara es parte de la aventura, el volcán se encuentra camino a la Reserva Laguna Llancanelo. El sitio da cuenta de la extrema violencia que tuvo la erupción, lo mejor la erosión ha dejado al descubierto grandes cárcavas de casi 30 metros de altura por las que ingresan los tours.

Castillos de Pincheira es otro paseo icónico. Se encuentra a 27 Km. al Oeste de la ciudad de Malargüe. Entre los castillos pétreos y los bandidos que dicen se afincaron por allí, las leyendas fluyen, enfrente, el restaurante Alto Sauces, ofrece ricos chivos y caminatas, rafting, cabalgatas, safaris fotográficos y trekking blanco en invierno.

Cerca de la ciudad las rutas alimentarias del chivito y la trucha no necesitan mayor presentación, solo hay que detenerse y probar.  Cuyam co, o agua que nace de la tierra, alberga el único criadero de truchas del sur mendocino, su menú gourmet un delirio basado en recetas ancestrales.

Hasta aquí fue la presentación general, ahora, usted elija su propia aventura.

Por la ciudad de Malargüe

Malargüe, con su entramado de calles tranquilas, se ve alterada en invierno por el colorido de las vestimentas de los que llegan a esquiar, todos los servicios se hallan en su cuadrícula y muchos exquisitos paseos para realizar en familia. Desde la Plaza San Martín que sintetiza las riquezas de la zona hay que arrimarse al Reloj Calendario  junto a la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Malargüe y el Parque del Ayer, enfrentado Observatorio Pierre Auger. Sus dimensiones son de 10 metros de diámetro y a demás de indicar la hora también marca la fecha.

El Monumento al Criancero, es otro hito, se encuentra a la salida de la urbe, se trata de una gran obra de Artista Luis Quesada que consta de uno 25 metros de largo con 240 losas de 75 Kg. cada una. 

El Molino Histórico Nacional, a pocos metros al Sur de la Vieja Casona del Casco de la Estancia la Ortegüina, data de 1.878.  De paredes de barro y paja, junto a la acequia que movía la rueda, que a su vez daba movimiento a las poleas que hacían girar las muelas de piedras (1 metro de diámetro) deja adivinar  el trigo que se molía allí. Hacia  1.880 se cosecharon alrededor de 200.000 fanegas de trigo que se sembraban en la estancia.

Museo Regional Malargüe (Casa de Rufino Ortega): Actualmente funciona el Museo Arqueológico que da cuenta de hallazgos fósiles de aborígenes y restos de fogones y puntas de flechas o puntas de lanza que van de los 7000 A.P. (años antes del Presente). El área de mineralogía enseña sobre las raíces de todos los minerales que se encuentran en el suelo malargüino. La sala histórica señala los orígenes de la comunidad, como así también la historia de las actividades económicas desde la agricultura, la minería, el petróleo y la siempre presente ganadería caprina. además está el Mercado Artesanal “Mi Viejo Almacén” donde se encuentran artesanías típicas.

Capilla Histórica Nacional Nuestra Señora del Rosario: Su construcción se dispuso en 1.880 por la necesidad de casar y bautizar a los habitantes. Ladrillos de adobe, techos bajos y aberturas que resguardan de los vientos, sus características.

El Observatorio Pierre Auger: que estudia los rayos cósmicos ultra energéticos (partículas que llegan constantemente desde el espacio desde todas direcciones aportando información sobre  la evolución y posiblemente el origen del universo) es un orgullo nacional. Más de 300 científicos de 16 países participan para develar esos misterio.

Planetario Malargüe: Es el más importante del país y en su interior hay una sala temática de paleontología y diversos relojes solares, uno de los cuales indicará los solsticios y equinoccios. Y a través de la pantalla similar al 3D de la bóveda se vive una experiencia única e imperdible que le hará comprender y conocer la inmensidad que nos rodea.

Consultá por nuestros paquetes, no te vas a arrepentir de haber vivido la experiencia “Malargüe”: hay infinidad de maravillas para descubrir y actividades para realizar…te esperamos!

Fuente: Los Andes