En Potrerillos, entre tanta tierra, roca y poca vegetación, existe una reserva ecológica que muy pocos conocen. Húmeda y verde, cautiva.

La localidad de Potrerillos es una de las zonas más turísticas de Mendoza. Montaña, ríos, arroyos, cabalgatas y deporte aventura son algunas de sus atracciones y actividades. Otra práctica muy frecuente por los turistas que pasan unos días en sus cabañas es la de salir a caminar y recorrer los senderos que atraviesan las montañas. Senderos áridos entre cactus y jarillas. Sin embargo, existe una reserva ecológica que muy pocos conocen y que nos ofrece la posibilidad de adentrarnos en un verdadero microclima.

 

Reserva Divisadero Del Plata

En la villa Las Vegas, dentro de Potrerillos, la naturaleza ha formado el Divisadero Del Plata, una reserva ambiental municipal casi desconocida, por eso te invitamos a visitarla. Podes ingresar por la entrada oficial, desde la zona urbanizada de Las Vegas, o por su parte de atrás, con salida a unas pequeñas casas de la misma villa.

De cualquier manera, el cambio en el paisaje es contrastante. Lo que, en principio, es un sendero más, de los tantos que existen en la montaña mendocina, secos y pedregosos, se convierte en un verdadero pasillo entre verdes plantas, arroyos y mucha humedad.

Con una superficie de apenas cinco hectáreas, la reserva busca preservar la flora y fauna nativa de Potrerillos. Cuatrocientos ejemplares de cactus, variedades de jarillas, molles, algarrobo dulce, alpatacos y hierbas aromáticas crecen en la zona. Además, se pueden avistar más de 50 especies de aves diferentes, así como también liebres y zorros.

Para asegurar estos valores naturales, no se permite el ingreso de vehículos con motor. Esto es, sobre todo, para los motociclistas que buscan este tipo de terrenos para realizar su deporte aventura. No obstante, los ciclistas si tienen permitido el ingreso, pedaleando en la zona, convirtiéndolo en una experiencia inolvidable.

Cascada. Hay quienes, circunstancialmente, se topan con esta reserva ecológica escondida. Quienes lo hacieron fue por seguir el sonido de agua cayendo. Es una resonancia totalmente atípica para la zona ya que, como se ha explicado en este sitio, Mendoza no goza de grandes cantidades de agua escurriendo por su territorio. Es por eso que, ante la mínima caída de ese líquido vital, nos ponemos contentos. Lo cierto es que, al caminar cerca de la zona, se puede escuchar ese eco y dirigirnos hacia él. En ese momento descubriremos un salto de agua de dos metros, pero con mucho caudal. En verano, el plan perfecto es caminar por la reserva, levantar temperatura, y, a final, pararnos un rato bajo el chorro de agua. Incluso, es muy refrescante tomar algunos tragos.

Mirador. El mirador ofrece una vista panorámica de todo el valle de Las Vegas y Valle del Sol, enmarcados por el Cordón del Plata y el imponente cerro del Plata de 6200 metros sobre el nivel del mar.  Un dato de color es que durante años tratamos a esta cumbre nevada que domina el Gran Mendoza con los honores de una montaña que superan los 6000 metros. Después de todo, los datos oficiales del Instituto Geográfico Nacional (IGN, ex IGM) le daban 6.310 metros y el margen de error no podía ser tan grande. Resulta que sí lo era y que el máximo exponente del Cordón del Plata no alcanza la cota seis mil metros.

Ingreso.Como se ha explicado, es una reserva ecológica que muy pocos conocen. Por eso, en la ciudad de Mendoza difícilmente obtengas información sobre su ingreso o entradas. Lo que recomendamos es llegar hasta Potrerillos (a 80 kilómetros de la capital), y allí tomar la RP 89 hacia Las Vegas. Cuando llegues consultá a los pobladores porque no hay carteles indicadores.

Es importante mencionar que no se paga entrada, ni tampoco existen horarios de ingreso a la reserva.

 

Fuente: SerArgentino.com por Exequiel Nacevich

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