Los Castillos de Pincheira, a 28 Km de la ciudad de Malargüe, son una Reserva Natural ubicada en los faldeos orientales de la cordillera principal.

Características de la Reserva Castillos de Pincheira

Es un área protegida de unas 650 hectáreas que presenta formaciones geológicas, conocidas como “castillos”, por su semejanza con los castillos de la Europa medieval.

Por su gran belleza escénica y su valor geomorfológico, los Castillos de Pincheira fueron declarados Monumentos Naturales y justamente en estos dos factores radica la decisión de proteger la zona declarándola Reserva Natural. Dentro de los objetivos también se pretende velar por la conservación de la cuenca media del río Malargüe que provee de agua potable a la ciudad homónima.

La formación rocosa denominada “castillos” se compone de un conjunto sedimentario-volcánico, sobre la margen derecha o sur del río Malargüe, en las laderas del Cerro Algodón. El acceso a la formación rocosa consta de una impresionante pasarela colgante.

Antiguamente en la zona de los Castillos de Pincheira habitaban guanacos y choiques que han desaparecido casi totalmente por la presencia humana. Con la creación de la reserva, se espera la recolonización natural por estas especies.

 

 

Por suerte otros ejemplares del mundo animal aún pueblan estas tierras: vizcachas serranas, pumas, zorros colorados y hacia las zonas mas elevadas, cóndores y águilas moras.

El río es habitado por bagres autóctonos y se destaca el otuno o bagre aterciopelado, reconocido como especie amenazada de extinción a nivel mundial. El pato del torrente, también señalado como vulnerable de extinción, es abundante, lo que indica un excelente estado del ambiente por la calidad de las aguas y el cuidado actual de la fauna.

El nombre de Castillos de Pincheira está indisolublemente unido a la historia de los Hermanos Pincheira, que aún vive y late en esta formación natural que lleva su apellido.

Los Pincheira fueron los líderes de una famosa banda de asaltantes y cuatreros que actuaron entre 1818 y 1832 en Chile y Argentina. Su principal pillaje era el robo de ganado en la provincia de Buenos Aires para trasladarlo a Chile. Una estratégica alianza con los caciques pehuenches, originarios pobladores de estas tierras, le facilitó la posibilidad de esconderse en las cuevas de los “castillos”.