Este lugar de misteriosa belleza, a 2700 msnm, es una formación rocosa que forma un puente natural sobre el río Las Cuevas.

La curiosa geoforma de Puente del Inca, junto con las ruinas del antiguo y abandonado hotel de baños termales, se ha convertido en un punto turístico destacado, actualmente considerado Área Natural protegida provincial.

Esta curiosidad geomorfológica tiene unos 48 metros de longitud, 28 de ancho y 8 de espesor, y se encuentra suspendido a 27 metros sobre el río. Durante todo el año desde el puente cuelgan una serie de estalactitas que son inflorescencias calcáreas, pero en invierno, por las bajísimas temperaturas que allí se registran, el paisaje del puente se enriquece además con sugestivas agujas de hielo.

 

 

Características de la Reserva Puente del Inca

La formación de Puente del Inca es el resultado de la erosión hídrica del río Las Cuevas que, con su incesante fluir, ha creado un pasaje a través de las “morenas” (El glaciar baja desde alturas considerables y arrastra los materiales que encuentra en su camino, luego, en su retroceso el glaciar deja depositados estos sedimentos que consituyen las morenas). Las aguas minero termales cementaron luego la zona con una carcasa ferruginosa, que le otorgó su curiosa forma y su extravagante colorido en los tonos del naranja, amarillo y ocre.

La postal de Puente del Inca está hoy indisolublemente unida a los restos del hotel termal y la capilla.

El desaparecido hotel de Puente del Inca fue construido en la época de los ferrocarriles ingleses; por la bondad de sus aguas termales, el tranquilo entorno, la pureza del aire y la belleza de la montaña, era un verdadero atractivo para las clases altas de Buenos Aires. Viajaban en el tren trasandino y ni siquiera bajaban en la escala de Mendoza. Iban directamente a Puente del Inca. Allí descendían con sus largos vestidos y sus baúles de ropa para lucir durante su prolongada estancia, muchas veces de un mes. Del antiguo ferrocarril en Puente del Inca quedan hoy aún algunos restos de la estación.

En el año 1965 bajó un alud desde el Cerro Banderita sur, pasó milagrosamente por sobre la iglesia, que aún existe, y de la cual solamente destruyó una parte de la cruz superior y se abatió sobre el hotel, destruyéndolo totalmente, quedando hoy sólo los vestigios.

En Puente del Inca una de las curiosidades que atrapa la atención de los turistas son los puestos de venta de artesanías que exhiben objetos de la vida cotidiana que parecen haberse mimetizado con el puente. Es que la exposición de cualquier objeto durante un cierto tiempo al agua sulfurosa de Puente del Inca los recubre de una capa de azufre, transformándolos en extrañas esculturas ocres.