La Reserva Villavicencio, con una superficie de 67.000 hectáreas, se extiende en la Precordillera, por la Sierra de Uspallata, entre los 900 y los 3.200 metros sobre el nivel del mar, altura máxima que se alcanza en la Cruz del Paramillo; en una Reserva Natural Privada.

Esta reserva se situa 50 kilómetros al noroeste de la ciudad de Mendoza, en el Departamento de Las Heras.

 

 

Características de la Reserva Villavicencio

Uno de los objetivos de la Reserva Villavicencio, declarada oficialmente bajo esta denominación en 2001 por parte de la Dirección de Recursos Naturales Renovables de Mendoza, es proteger los ecosistemas naturales y las especies de flora y fauna nativa. Desde el año 2009 además, la Reserva Villavicencio se incorpora al Programa Refugios de Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) para fortalecer la protección. En la Reserva, los visitantes pueden encontrar guanacos, pumas, zorros, águilas mora y cóndores, y una gran variedad de especies vegetales. Otro de los objetivos de la Reserva Natural está relacionado con preservar de la contaminación a los recursos hídricos, en particular a los cursos de recarga y a los acuíferos subterráneos de agua mineral natural; y proteger el patrimonio natural, cultural, arqueológico e histórico de la región.

Actualmente el hotel, construido en 1940, se conserva como uno de los atractivos turísticos más importantes de la provincia de Mendoza, ícono presente en toda etiqueta de agua mineral Villavicencio desde su creación.

Las Termas de Villavicencio nacen en 1923, gracias a la difusión de las propiedades curativas del agua surgente en la zona. Villavicencio forma parte del paisaje mendocino desde la remota época de la colonia. Son un milagro ambiental de la región y por ello protegidas en todo su valor.

Las características físico-químicas del agua Villavicencio se han mantenido constantes a través del tiempo, tanto en los baños terapéuticos como en las captaciones que se realizan en su envasado para el consumo como agua embotellada.