Cargada de historia sanmartiniana, ésta es la ruta que transitó parte del Ejército de Los Andes en su Campaña Libertadora de Chile y Perú. Un recuerdo importante de esa gesta es el Monumento de Canota. El hotel de Villavicencio, hoy lamentablemente en desuso, tan célebre por las etiquetas del agua mineral homónima, nos brinda un espectáculo de gran belleza arquitectónica y natural. La quebrada ha sido cuidada y sus jardines se mantienen en buenas condiciones para poder realizar en un ambiente de aire limpio, un paseo para observar los caracoles, visitar la capilla y quienes lo deseen trepar laderas por sencillos senderos.

Las termas de Villavicencio ubicadas a una altura de 1800 metros, sus aguas minerales, excelentes para beber, son famosas por sus propiedades curativas. Aquí se embotellan y luego comercializan en el país. El agua mineral Villavicencio proviene de estos manantiales.

Aunque el sitio ya era conocido en épocas aborígenes, sus valores terapéuticos se difundieron desde 1902. En 1941 se construyó el Gran Hotel, actualmente en restauración, un elegante lugar de descanso para turismo selecto.

El parque del Gran Hotel de Villavicencio es excelente para caminatas. Frondosas arboledas, nostálgicas glorietas con hiedra y húmedos senderos serpenteantes integran la pintoresca imagen del edificio, inserto en el espléndido paisaje de la quebrada.

En 2001, la Dirección de Recursos Naturales declaró a Villavicencio como Área Natural Protegida a la zona que rodea el hotel. La reserva abarca una superficie total de setenta mil hectáreas, protegidas por su diversidad biológica y su valor histórico, cultural y arqueológico.

 

 

Excursión Villavicencio

Recorrido: 120 km. Duración: 4 horas. Salida desde la ciudad de Mendoza.

Por la ruta 52, con rumbo noroeste –antiguo camino a Chile– se encuentra un hito importante de la gesta sanmartiniana: el Monumento de Canota.

En este lugar se separaron las columnas del Ejercito de Los Andes en 1817. La del General San Martín, que se dirigió al norte, para cruzar a Chile por el Paso de Los Patos o Llaretas, y la que siguió rumbo al Oeste, al mando del General Las Heras.

Posteriormente se ingresa a la Reserva Natural Villavicencio por el puesto de Vaquerías. Allí, un centro de interpretación ofrece una didáctica explicación de la flora y fauna del lugar. La excursión continúa en las inmediaciones del Hotel Termas (el mismo que aparece en la emblemática etiqueta del agua mineral), recorriendo sus impactantes jardines y ascendiendo a pie por una quebrada tapizada de agreste forestación, hasta llegar a la vieja capilla del hotel.

Las aguas termales de Villavicencio son codiciadas por sus propiedades minerales y curativas. Devienen de la lluvia y la nieve que caen sobre el cerro Aconcagua: el agua, por gravedad, se infiltra en el interior de la montaña a través de las rocas y desciende hacia formaciones devónicas alcanzando grandes profundidades. Desde allí, las fuertes presiones y altas temperaturas vuelven a impulsarla hacia la superficie a través de una fractura tectónica, aflorando en forma de manantial a 1.750 msnm.

En su lento y largo discurrir por las entrañas de la cordillera el agua termal va tomando de la montaña los minerales esenciales que la convierten en un agua de características únicas.

 

Esta entrada también está disponible en: Inglés, Portugués, Brasil