El área histórica de Mendoza posee el encanto de una cultura provincial que muestra orgullosa su pasado, su arquitectura, su vida social e intelectual. Prueba de ello es la importancia que la comuna capitalina -desde hace varios años- le otorga a la revitalización de la memoria colectiva de los mendocinos.

Plaza Domingo F. Sarmiento

La plaza posee un gran valor histórico y patrimonial, ya que data del siglo XVIII y es la segunda que se construyó en la Ciudad. Hacia el siglo XIX se la conocía como “Plaza Nueva” en oposición a la “Plaza Vieja”, como se llamó a la actual Pedro del Castillo., pero por iniciativa de un grupo de educadores adoptó el nombre del gran sanjuanino. Allí lo homenajea un monumento realizado por el escultor Luis Perlotti en 1966.

En el 2014 ha sido completamente remodelada a partir de modernos criterios urbanísitcos que marcan una nueva tendencia a la hora de disfrutar del verde, con una simplificación del trazado, visuales largas, nuevos recorridos internos y renovados estares para el descanso.

Catedral de Loreto

Muy apreciada por los vitrales de su sacristía, calificados como lo más valioso en arte religioso que posee la provincia. Se trata de antiguas piezas –como la del Sagrado Corazón de Jesús– traídas desde Francia por el primer obispo de Mendoza, Monseñor José Aníbal Verdaguer.

Parque “Bernardo O’Higgins”

Especial para paseos. Su franja verde se despliega en forma paralela al zanjón por el que transcurre el Canal Cacique Guaymallén. Tiene ocho cuadras de largo y dos de ancho, y entre sus atractivos se cuentan -además del Acuario- los juegos infantiles y el teatro “Gabriela Mistral”

Acuario Municipal

Fue el primero en el país, inaugurado el 25 de mayo de 1945 y recientemente refuncionalizado y reinaugurado. Se encuentra en el Parque “Bernardo O’Higgins”. Allí se exhiben curiosas variedades ictícolas, tanto de agua dulce (peces tropicales vivíparos y ovíparos, especies laberínticas, salmones, bagres, lisas, sábalos, rayas o anguilas) como marinas, (anémonas de mar, hipocampos, erizos, tiburones, caimanes y otros; incluyendo variedades de moluscos y crustáceos).

Las modernas instalaciones permiten exhibir unos 1.700 especímenes en diferentes estanques y peceras que recrean el ambiente natural de cada ser vivo. Cuenta con aproximadamente 50 estanques de exposición de flora y fauna acuática, lo cual suma en total unos 65.000 litros.

La gran atracción del acuario es un huésped único en Argentina, que habitualmente es habitante de las aguas tropicales y subtropicales de los océanos, un tortugón gigante llamado Jorge. Este notable ejemplar pasa sus días en un enorme estanque de 20.000 litros de agua marina.

Serpentario “Anaconda”

A diez metros del Acuario, reúne una colección de 500 animales pertenecientes a unas 50 especies. Entre ellas; cascabel, lampalagua; yarará; falsa coral; pitones; lagartos; monstruo de Gila, etc. Las especies criadas son venenosas y no venenosas, ofreciéndose charlas de información general y de prevención de accidentología ofídica. Además, se realiza crianza propia de Lampalagua.

La Alameda

Alrededor del año 1800 se crea este paseo donde se decide plantar álamos a ambos lados del mismo, con el objetivo de proteger la ciudad de las inclemencias del viento zonda. De aquí surge el actual nombre de este paseo. Pero a raíz del terremoto del año 1861 una gran cantidad de ratas invadió la Alameda, lo que obligó a talar aquellos árboles. Según se dice por razones higiénicas los álamos fueron reemplazados entonces por carolinos. Por la Alameda pasaron el General San Martín, el General O’Higgins, Charles Darwin, Facundo Quiroga, entre otros célebres personajes.

Actualmente la Alameda tiene una extensión de 1 kilómetro, hay grandes árboles de tipas que reemplazan los antiguos álamos y son característicos sus numerosos puestos de venta de flores, que, con su  colorido, hermosean el paseo.

Hoy La Alameda es un importante polo gastronómico; allí se concentran pubs y restobares que, sobre todo en verano, ofrecen espectáculos musicales y shows en vivo.

 

ÁREA FUNDACIONAL

Esta es la zona donde fue fundada la ciudad por Pedro del Castillo en 1561. Ya alrededor de 1610 se observa que la planificación urbana responde a las actividades propias de las ciudades coloniales, relacionadas con la defensa y colonización de nuevos territorios; estas actividades se reflejan en la conformación del núcleo fundacional, dominado por un espacio central –la Plaza de Armas– donde el ejército puede realizar maniobras, y donde se puede desarrollar cómodamente el mercado. Prácticamente no existía lugar para la vegetación en los espacios públicos; en esta primera etapa el verde urbano es considerado solamente como una incipiente vegetación intra-muro.

Este conglomerado urbano, donde se encontraba el centro comercial, cívico y religioso de la ciudad, fue destruido totalmente por el terremoto de 1861. Donde estuvo el cabildo, actualmente se alza el Museo del Área Fundacional. Todavía se pueden observar las ruinas de la Iglesia de San Francisco.

Plaza Pedro del Castillo

La Plaza Pedro del Castillo, corazón del área histórica, es el único rincón de la ciudad actual que nos recuerda el lugar más antiguo y preciso, de la primera ciudad de Mendoza. Se llamó plaza mayor en 1860 y constituyo el centro cívico más importante de la antigua ciudad, construida en base del modelo real hispánico de la cuadrícula. El 15 de noviembre de 1912, bajo la intendencia de Agustín Vaquié, la plaza recibe el nombre de Pedro del Castillo, en homenaje al fundador.

Museo del Área Fundacional

Cuando abrió sus puertas en 1992, marcó un momento imborrable en la vida de los mendocinos, pues tras un titánico esfuerzo, la Municipalidad de Mendoza sustraía el pasado citadino de su doble calabozo de sombra y olvido. (Beltrán y Videla Castillo frente a Plaza Pedro del Castillo.)

Es un museo arqueológico “de sitio e interpretación”, único en su tipo en la ciudad. Su objetivo principal es el proteger y exhibir los restos materiales hallados en el lugar, pertenecientes a nuestro patrimonio. Las excavaciones rescatan restos de cimientos, muros y baldosas cerámicas de la Casa Consistorial o Cabildo de 1749 y de la fuente colonial, que desaparecieron como consecuencia del devastador terremoto de 1861 que arrasó la ciudad colonial. Posteriormente en este solar funcionó el Matadero Público (1877) y luego la Feria (1930). Las salas de exposición permanente exhiben, a través de diversos medios didácticos, las fases del poblamiento territorial mendocino y el crecimiento de la ciudad.

El Museo del Área Fundacional ofrece visitas guiadas  al museo y a la cámara subterránea, tanto en la mañana como en la tarde.

Ruinas de San Francisco

San Francisco era un templo que ocupaba casi 12.000 varas cuadradas y fue construido por la Compañía de Jesús en el año 1609. En 1628 era una hermosa construcción de piedra, cal y ladrillos. Estaba dividido en tres naves abovedadas y estaba consagrado bajo la imagen de la Inmaculada Concepción.

Expulsados los jesuitas en 1767, tuvieron que cerrar las puertas de su templo y dejar el país. Entonces, en 1798, pasó a manos de los franciscanos.

Fue destruido en 1861 como consecuencia del terremoto que terminó con la ciudad de Mendoza y obligó a su nueva reconstrucción.

Actualmente se conservan pilares de las bóvedas, machones, y el muro de la división con el colegio que estaba contiguo al templo. Cabe destacar que aquí se juró por primera vez la Bandera de los Andes, por eso es considerado parte esencial del área histórica.

 

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